Cuando alguien se sienta a la mesa en El Corral de la Abuela y pide una buena pieza a la parrilla, tarde o temprano aparece la misma duda: “¿cual es el mejor punto de la carne?”. La respuesta sencilla sería decir que el mejor punto es el que más disfrutas tú, pero detrás de esa pregunta hay mucho de técnica, de producto y, sobre todo, de gusto personal.
En nuestro asador trabajamos cada día con brasas, tiempos y temperaturas para que cada pieza llegue a la mesa exactamente como la quieres.
Cuando hablamos de puntos de la carne, no hablamos solo de colores, hablamos de jugosidad, textura, sabor y sensaciones. Una carne poco hecha muestra un interior rojo y muy jugoso, casi meloso; conserva al máximo el carácter del producto, la esencia de la materia prima. Es ideal para quienes quieren notar la carne casi “al natural”, con toda su intensidad. A medida que se alarga el tiempo de cocción, el interior se vuelve rosado, primero más vivo y luego más suave, hasta llegar a un tono homogéneo, firme y sin rastro de rojo. Cada pequeño cambio de temperatura transforma la experiencia en boca.
Cuando alguien nos pregunta en sala cual es el mejor punto de la carne, solemos devolver la pregunta: ¿qué buscas exactamente? Si la prioridad es la jugosidad y el sabor profundo, solemos recomendar puntos intermedios, lo que muchos conocen como “al punto menos” o “al punto”: el corazón de la pieza se mantiene rosado, jugoso, con una textura tierna, y al mismo tiempo desaparece la sensación de carne cruda que a algunos comensales les incomoda. Desde el punto de vista gastronómico, para cortes de calidad con buena infiltración de grasa, ese suele ser el equilibrio perfecto entre sabor, textura y jugosidad.
Pero hay quien disfruta la carne de otra manera. Hay clientes que quieren ver la pieza más hecha, con el interior apenas rosado o directamente marrón, sin rastro de rojo. En estos puntos más avanzados la carne pierde parte de sus jugos, gana firmeza y ofrece una sensación distinta: más contundente, menos delicada. Aunque los cocineros sabemos que la carne “sufre” un poco más en esas cocciones, también sabemos que hay personas que solo disfrutan así y, para nosotros, lo importante no es imponer una norma, sino conseguir que cada cliente coma la carne como realmente le apetece.
También influye mucho el tipo de corte. No se comporta igual un chuletón madurado, con grasa infiltrada, que un solomillo tierno. Un chuletón o un lomo alto suelen lucir especialmente cuando se sirven jugosos, permitiendo que la grasa se funda ligeramente y envuelva cada bocado. El solomillo, con menos grasa, destaca por su ternura y suele pedirse entre al punto menos y al punto, donde la textura resulta especialmente agradable.
Elegir cual es el mejor punto de la carne es, al final, una mezcla entre lo que aconseja la cocina y lo que pide el paladar. Nuestro equipo de sala y de parrilla está acostumbrado a traducir frases como “no muy hecha, pero que no sangre”, “muy muy hecha, sin nada rojo” o “jugosa, pero sin parecer cruda” en tiempos de brasa concretos. Nos gusta que el cliente se explique con sus palabras y, a partir de ahí, proponer el punto que mejor encaje con la pieza que ha elegido.
En El Corral de la Abuela entendemos el punto de la carne casi como una conversación entre el comensal y la parrilla. Por eso, si tienes dudas, siempre recomendamos que preguntes. Podemos sugerirte un punto de partida según el corte y, si lo deseas, ajustar un poco más hacia un lado u otro. Preferimos dedicar unos segundos a hablar contigo que mandar a la mesa una carne que no se corresponde con lo que habías imaginado.
La verdadera respuesta a la pregunta “cual es el mejor punto de la carne” no está escrita en ningún libro, ni marcada en ninguna norma fija. Para nosotros, el mejor punto es ese en el que das el primer bocado, cierras los ojos, y piensas que volverías a pedir esa misma pieza exactamente igual. Ese punto, el tuyo, es el que buscamos cada vez que encendemos las brasas y empezamos a cocinar.
Sea cual sea tu punto de carne preferido, te esperamos en El Corral de la Abuela para que, juntos, encontremos tu punto perfecto y hagamos de cada visita un pequeño homenaje al buen comer.
Reserva tu mesa y disfruta de una cena inolvidable cerca del Palacio Real de en Aranjuez. ¡Te esperamos!
Nuestro horario
Lunes, Miércoles y Domingo
13:30 a 17:00
Jueves, Viernes y Sábado
13:30 a 17:00 – 20:30 a 23:30
Martes: Cerrado
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